Las abuelas solían decir que los niños que venía de Europa, traían consigo un pan bajo el brazo, en el caso del “niño bien, pretencioso y engrupido” de Macri, lo que parece haber traído son carpetas. Carpetas para acallar las voces díscolas dentro del espacio conservador y, sobre todo, para darle un empuje al ala dura que, luego de las barbaridades proferidas por Iglesias, Wolff y Bullrich, parecían haber pavimentado el camino para que Rodríguez Larreta lidere la Alianza de derecha. 

La indefendible foto (de la cena familiar del cumpleaños de la esposa del Presidente), parece haber servido como argumento para reclamar moralidad por parte del espacio opositor. La foto difundida por la esposa del vocero presidencial y militante macrista, Guadalupe Vázquez, reavivó los pedidos de personajes, como Bullrich, que llevan más de cinco décadas al margen de la ley y han causado perdidas de vidas de forma directa (su presunta participación en las razones de la “fallida” vuelta de Montoneros durante la Dictadura) e indirecta (al reducir las jubilaciones y salarios públicos en un 13% durante el gobierno de la primera alianza). Esta cruzada moralista con la “bragueta” baja, como diría el cómico Dady Brieva, penetró los escalones inferiores del espacio de derecha y permitió que, la recién llegada a postularse por un cargo (pero militante macrista desde los medios) Carolina Losada, lanzara un patético mensaje involucrando a la Vicepresidenta.     

La campaña del aliado menor de la derecha, presenta a un Facundo Manes, hablando que a él, hijo de un médico, le decían que nadie que estudiaba en la escuela pública, llegaba a médico. Nadie le explicó, menos en la agencia de publicidad que lleva la cuenta y está haciendo su agosto (literal) con esto que, en los setentas y ochentas, cuando Manes estudió, TODOS, estudiábamos en la escuela pública. Más si eras del interior como él. Su intento por pegarle a Vidal, es tan vacío de contenido que termina convirtiéndose en un meme en sí mismo.  

La disputa bonaerense llega a niveles de gag de los Hermanos Marx o Diego Capusotto: “Le pido a Diego Santilli que intercambiemos ideas. Es muy importante que el electorado escuche las propuestas” pidió Manes abusando de su capacidad intelectual frente al único argumento que conoce Santilli y bien lo graficó su ex esposa: “sabe muy bien hacerse la víctima”. Ante el pedido del mediático médico a Diego Santilli, la respuesta del recientemente renunciado Vicejefe de Gobierno de CABA fue “Primero vamos a elegir nuestros candidatos y después vamos a ir al debate, como hemos hecho siempre en nuestra vida”. El debate de cara a la gente, no existe. Se debate con el otro, con el que hay que derrotar. Primero se compra imagen y luego ideas. Todo muy PRO.

La Capital no se queda rezagada al entregar pasos de comedia (o de farsa, depende como se mire) en las declaraciones del armado conservador: “Los debates serán luego de las PASO, hacia la general. Que es lo que, creo que corresponde” fue la frase para el bronce sobre democracia interna, que le dedicó María Eugenia Vidal, a un Ricardo López Murphy, que está acostumbrado a que “lo madruguen” dentro del partido que fundó. El partido que se jacta de profesar un republicanismo a ultranza, se lleva debate a Marzo. O más bien la deja previa.

Una ciudad con índices de indigencia e inseguridad altísimos si se lo compara con el ingreso per cápita como CABA, intenta con Marketing trasvasar a la provincia lo que es un verdadero y notorio desastre. Larreta impostando seguridad expresa que Santilli  “tiene una experiencia enorme de gestión. Ha mejorado mucho la seguridad en la Ciudad” y remata con una frase hecha que carece de sustento en cualquier sondeo: “Qué mejor que llevar eso a la provincia, donde la seguridad es la principal preocupación”. 

Ese enroque jurisdiccional de Vidal y Santilli, busca lavar la paupérrima gestión que ambos han dejado en sus distritos de origen. Hablar del debe ajeno, los exime de asumir el fracaso propio que queda tapado por una tonelada de dinero en pauta para callarlo. Y esta semana una foto, les permitió seguir a flote hasta que surja el próximo escándalo del período 2015-2019.

Rodrigo Mas
Editor de Argentina Informada

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