La Corte Suprema de Justicia no para de dar sorpresas, ya no solo no atiende los casos de importancia pública, amparándose en el artículo 280, ahora con mayoría simple mínima (tres votos) Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, manejarán la Corte. Rosenkrantz, que llegó a la cúpula judicial con un decreto de Mauricio Macri, y que tuvo que ser refrendado por el Congreso para evitar el papelón institucional de nombrar a dos Ministros por la ventana, dejará la Presidencia de la Corte a fin de mes. 

Las intrigas palaciegas llevaron a Ricardo Lorenzetti a excusarse de participar del cónclave al no conseguir que el “ex” abogado del Grupo Clarín, cediera en su intento de retener el poder dentro de la máxima instancia del Poder Judicial. Lorenzeti adujo que se encontraba participando de un cónclave internacional de derecho internacional, pero eso no impidió a Rosenkrantz invocar que, la ausencia de uno de los jueces, no impedía que se celebrará el acuerdo. Ante la ausencia de Highton, la decisión quedó en las manos de los tres miembros restantes. 

Si bien no existe una imposibilidad que frene este tipo de vergonzante elección, la falta de institucionalidad en la Corte Suprema y el manejo mediático que hace de la misma, el Grupo Clarín, hace imposible que se modifique a la brevedad una Corte sin ningún tipo de imagen positiva en la sociedad y que cuenta con Ministros nombrados por presidentes interinos, una miembro pasada en la edad de jubilarse, dos miembros nombrados por decreto y solo uno en condiciones aptas para formar parte de la misma.

Redacción

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