La confesión de parte evita tener que insistir sobre la necesidad de probar un hecho: los dichos de Fernán Quiroz, en un programa -repleto de operadores macristas- de América TV fueron contundentes “Desde el primer día que el jefe de Gabinete de ministros de la Nación dijo que podíamos procurar la compra, nos relacionamos con todos los fabricantes de vacunas del mundo. Y las empresas privadas que en ese momento tenían vacunas, que eran tres, nos contestaron que aún no habían podido cumplir con los compromisos con los estados nacionales, por lo cual, hasta que no terminen de cumplir esos compromisos, no podían dialogar sobre nuevos compromisos con estados subnacionales. Con lo cual es una política global de esas empresas en el mundo”. La elección no es casual, dialogar no significa compromiso ni, mucho menos acuerdos o contratos. También el aceptar que, Pfizer, no les quiso vender vacunas, ya que era uno de los tres fabricantes convocados.

La misma crítica que ayer se le hizo desde la oposición al acuerdo alcanzado por Axel Kicillof por la vacuna Covixin, del laboratorio indio Bharat Biotech (que no había sido aprobada aún) es lo expresado por Quiroz al salir a buscar alternativas a la negativa de Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson “Seguimos con otras alternativas y estamos trabajando en ellas: por ejemplo, nuevas vacunas que han terminado Fase III, o estados nacionales que tienen producción de vacunas. Estudiamos todas las posibilidades, para el mediano y el largo plazo, porque en el corto plazo hay cierto flujo de vacunas”. Claramente la opción elegida por el gobierno bonaerense, no solo fue acertada, sino más eficaz que la empleada por los responsables de la salud porteña. Cabe recordar que Axel Kicillof, no sólo logró el acuerdo con Bharat Biotech, sino que concretó la compra de vacunas que ya fueron entregadas al gobierno nacional al comienzo del Plan Nacional de Vacunación.

“En el corto tiempo hay un cierto flujo de vacunas” es otra frase que tira abajo el mito macrista que “no hay vacunas”: los siete millones de dosis que arribaron en la pasada semana, los veinte millones de vacunas recibidas desde enero y los diez millones de inoculados, debieron ser certificados por el “sello de confianza” que le otorga el periodismo hegemónico a Quiroz, contra la palabra de verdaderos expertos de renombre mundial que destacaban el Plan de Vacunación Nacional, llevado a cabo por el gobierno de Alberto Fernández.

Otros distritos, como Córdoba y Jujuy, se encuentran en la misma situación que el gobierno conservador de CABA: charlas, llamados, pero ninguna confirmación para la adquisición de vacunas. Mucho anuncio, poca eficiencia.

Aceptar la derrota del relato negacionista llevado a cabo durante meses por los matutinos Clarín y Nación ha sido dura: La Nación escribió “La Argentina superará en los próximos días las 20 millones de vacunas contra el coronavirus recibidas desde el inicio de la pandemia” y “en tanto ya se encuentra en Moscú un nuevo vuelo de Aerolíneas Argentinas en busca de otro cargamento de dosis de Sputnik V (…) regresará el jueves por la tarde a Ezeiza con 800.000 dosis del componente 1 de la vacuna Sputnik V”. Clarín resiste y critica que la vacuna de Bharat “no ha sido aprobada” aún. 

Ahora en menos de una semana pasaron del No hay vacunas a “Más de diez millones de personas fueron inmunizadas con al menos con una dosis de la vacuna contra el coronavirus en la Argentina. Si uno creyera en la esquizofrenia que nos plantea La Nación, estamos frente al Plan de Vacunación más exitoso en la historia: 25% de la población o el 40% de la población objetivo, vacunadas en menos de siete días. Pero sabemos que fue una mentira el “No hay vacunas”. Sabemos lo difícil que ha sido, como país periférico, acceder al las mismas en tiempos más que acotados. Ser el país 21 en el mundo en vacunación sobre doscientos que también buscan inocular a sus pueblos. Somos uno de los doce que fabrica vacunas. No una, sino tres vacunas diferentes (Covishield, Sputnik y ahora se suma Sinopharm). 

Las palabras de Carla Vizzotti parecen haber calado en la “prensa marrón” y los decibeles han disminuido. Pero lo único importante es la realidad. Esa que muestra que centenares de miles son vacunados cada día en todos los rincones de la patria. Sea en los Comités radicales (como pudimos ver estos días) o en los centros de salud comunales en cada intendencia de cada provincia. Porque no importa el partido que vacune, importa que el pueblo esté sano.

Rodrigo Mas
Editor de Argentina Informada

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