Si hay algo que podemos reconocerle a Macri es esa voluntad de superarse con cada declaración: si la nota del domingo, frente a la genuflexa complacencia de Marcelo Longobardi, confesó el uso del multimillonario préstamo del FMI para pagarle a los bancos comerciales, la realizada frente al hijo de Miguel Wiñaski no dejan duda que Macri quiere saber cuál es límite de lo tolerable por una sociedad a la que le dice que le prestaron dinero para transitar hasta el siguiente mandato.

Entre momentos de apnea del entrevistador que solo espetaba monosílabos, Macri dejó momentos antológicos como el fallido en el que reconoció lo mal que hizo en ir al Fondo Monetario Internacional “Lo peor es haber ido al Fondo, al G20, a echarle la culpa al Fondo y a mí de lo que le está pasando y el fondo eran ellos”. A partir de Allí Macri se transforma en exégeta (muy barato, por cierto) del pensamiento de los líderes de las economías más importantes del planeta de la que Argentina desde el gobierno de Cristina Kirchner, es parte: “Todos los demás presidentes han dicho -¿Qué le pasa a este señor? ¿No entiende con quién está hablando?”- Le préstamos porque creíamos en su sociedad y esta discontinuidad ha generado que, el barco que iba para allá, y nosotros financiamos un barco que iba para el polo norte, ustedes lo giraron al polo sur donde no hay futuro, ¿y la culpa es nuestra?”, ironizó el dirigente conservador. 

Antes que el operador macrista, Nicolás Wiñazki, pudiera emitir otro monosílabos indescifrables, Macri avanzó: “Esto es lo que está pasando. Entonces entre todas estas mentiras que suman y (se excita) y la otra última mentira, que la plata del Fondo se fugó”. Allí comienza a balbucear y a tratar de leer algo que tiene escrito pero no logra hilvanar la idea: La plata del Fondo… Por eso la deuda de la Argentina en Abril del 18 es la misma que en Abril del 19 fue a repagar, uno a uno, los préstamos que iban venciendo que, el que tenía ese préstamo no lo quería renovar”, allí Wiñaski despierta rápidamente de su sopor y lo frena antes de que cometa otro sincericidio: “Eso, porque generó mucho ruido su explicación que se usó la plata para pagarle a los bancos” pero Macri ya estaba “cebado” y todos saben que sucede cuando el líder conservador cree que tiene dominado el panorama: arruina todo, “Los bonos que vencían. Los tenedores, los administran los bancos” y vuelve a convertirse en exégeta, esta vez de las entidades financieras, “este bono hay que pagarlo, no? Esta vez no te daban un nuevo bono” y remata hundiéndose como la almeja “Entonces ahí vino el Fondo y nos presto para pagar, para que podamos pagar y no entrar en default y seguir administrando la transición política hasta el segundo mandato. Eso fue lo que hizo el Fondo.” Las caras de Wiñaski y su partenaire no daban cuenta de lo dicho, pero ya estaba dicho. Macri no solo había confesado que la plata la había usado para pagar los bonos que él mismo había emitido, sino que el Fondo había financiado su campaña de reelección permitiendo que pagara para no entrar en default y ocultar el fracaso del plan económico y político del macrismo. 

Ya la Procuraduría de la Nación había solicitado con el reportaje del domingo pasado que se cite a indagatoria a Mauricio Macri para que rinda cuentas del destino que se dio al préstamo otorgado de manera irregular por el Fondo Monetario Internacional (Sin pasar por el Congreso) a la administración Cambiemos. Con esta nueva confesión, Mauricio Macri, no solo prueba que lo que dijo el domingo es gravísimo, sino involucró directamente al Fondo Monetario Internacional en las maniobras de fuga del Capital involucrado, generando un perjuicio para el Estado que alcanza los 44.000 millones de dólares más intereses. 

Quedará en el equipo económico de Martín Guzmán el terminar de negociar un acuerdo con el Fondo que incluya beneficios claros para el país, ya que no se puede afrontar un pago de una deuda escandalosa que sólo benefició a un sistema financiero, que fue el sostén de campaña de la derecha argentina ya que están las pruebas que muestran las claras violaciones a las legislaciones locales y a los mismísimos estatutos del Fondo Monetario Internacional. Argentina deberá llevar este caso a los estrados internacionales para sentar una jurisprudencia que evite que, estas prácticas, vuelvan a producirse. La justicia local deberá encargarse de la responsabilidad de Macri y el equipo económico que lo acompañó que rindan cuentas a la sociedad por el daño producido

Rodrigo Mas
Editor de Argentina Informada

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