Hace un año, cuando las protestas inundaron Santiago y el descontento popular se encaminaba a un cambio de régimen, con feroces represiones que costaron vidas, ojos y un cambio en la actitud de jóvenes que no vivieron la dictadura pinochetista. 

“Nos quitaron todo, incluso el miedo” es la frase que se tornó grafiti y grito de guerra entre los que se convocaban en la rebautizada Plaza de la Dignidad. Las palabras de personalidades de la Cultura, especialmente mujeres de la talla de Camila Moreno y Mon La Ferte, dieron vuelta al mundo, ejemplificando lo que significaba el movimiento que exigía un cambio de matriz, no solo política, sino social y económica. Ya no era suficiente el pedido por una salud digna o una educación gratuita, se exigía una nueva constitución. Un nuevo pacto social que derrumbara las estructuras que la dictadura de Augusto Pinochet sembrara (y que creara fuertes raíces para que la herencia del período más negro de la historia chilena) para poder refundar una sociedad que no conoció el juicio por los delitos de lesa humanidad, ni sentó a los jerarcas (ni civiles, ni militares) de la barbarie al banquillo de los acusados. 

Las marchas avanzaron y se creyó que, el gobierno de Sebastián Piñera, tendría que llamar a elecciones generales para pacificar la situación social, aunque el intento de “tranquilizar las aguas”, con un llamado de un plebiscito que decidiera la voluntad o no de los chilenos para modificar la constitución vigente, no fue suficiente. El pueblo quería un cambio, pero llegó la pandemia y la ciudadanía chilena decidió que, la salud es necesaria para continuar la lucha. Y Piñera ganó tiempo, pese a que el pésimo manejo de la pandemia (como el realizado por Bolsonaro y Trump), lo colocó en un lugar con poco margen de maniobra. 

El plebiscito con algunas dilaciones llegó y la campaña realizada desde los medios hegemónicos de comunicación mostró el divorcio de estos con las necesidades del pueblo, tal como pudo verse en Argentina durante la campaña presidencial de 2019. Celebridades que viven en el exterior, emparentados con popes de la dictadura, viajaron para apoyar el NO a la reforma constitucional. Incluso pudo observarse publicidad estática del NO en Buenos Aires, que es uno de los distritos electorales más importantes fuera del territorio trasandino. Pero la voluntad chilena estaba decidida. Y los apoyos más insólitos empezaron a llegar en forma de memes, de pequeños videos y en declaraciones de apoyo a la reforma, como el expresado por el ex cantante de Pink Floyd y activista de los derechos humanos, Roger Waters. Varios analistas políticos comenzaron a hacer expresa el apoyo pero fue desde la CTA autónoma de Argentina donde se expresó con lucidez la situación reinante en el país vecino “Chile despertó en un conflicto por el aumento del boleto de subte a 30 pesos y le agregaron que no son los 30 pesos sino que eran los 30 años de AFP, de un sistema de educación “financiarizado”, de un esquema económico que se convirtió en la meca del neoliberalismo y la firma de tratado de libre comercio; que era el ejemplo que se ponía en los organismos multilaterales de desarrollo económico” , expresó Adolfo Aguirre responsable de las Relaciones Internacionales de la central sindical a canal abierto.

Hasta el cierre de esta nota el boca de urna que se conocía, indicaba que la participación (opcional) indicaba una presencia importante respecto a otras elecciones y que el SI se aventajaba en forma considerable.

Rodrigo Mas
Editor de Argentina Informada

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