Tras conocerse que en el sumario interno de la Policía Bonaerense, varios de los uniformados declararon bajo juramento que los Píparo “los policías los vieron vomitando y ambos tenían fuerte olor a alcohol”, el abogado de la querella, Martín de Vargas” solicitó que se allane la comisaría “para que se preserven los rastros genéticos” que pudieran pertenecer a Píparo y a Buzali, que probarían el estado de intoxicación que mostraban en los videos que se difundieron.  

La intoxicación que presentarían los Píparo en la Comisaría se condice con los movimientos erráticos de la Diputada al bajar del Auto, lo mismo que su dicción y la negación del siniestro perpetrado. Por su parte, la posición rígida de Buzali y la falta de reflejos al acercarse la cámara al automóvil, se verían muy comprometidas tras la declaración de los policías de la Comisaría 1era. 

Buzali dio su muestra de orina varias horas después de ser demorado y ya se le practicaron la extracción de sangre para el examen toxicológico (para descartar que Buzali no estuviera bajo efectos de estupefacientes también) cuya pericia está pautada para el 8 de enero. Vargas afirma que “cada día se reafirma la hipótesis de homicidio en grado de tentativa”, Y que el matrimonio confundió a Levalle y sus amigos, con los supuestos ladrones (pese a que esta denuncia sigue siendo puesta en duda, ya que no hay imágenes y el presunto celular robado, apareció sin marcas pese a haberse encontrado tirado, por la acción de una militante PRO y sin el Chip). Otro de los puntos oscuros es la presencia del Secretario de Seguridad, Darío Gandulia, quien entregó a la justicia, las imágenes de las cámaras, sin código de tiempo y visiblemente editadas, punto que el abogado querellante estimo como que «quisieron formar en la opinión pública algo que no era».

Redacción

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