El presidente de la Nación, Alberto Fernández, habló desde su aislamiento tras el mensaje a la población en el que explicó las medidas de restricción de circulación, en charla con Radio Con Vos. 

“Si tengo que perder una elección por esto, la pierdo, pero quiero dormir en paz. Dicen que estoy haciendo esto para evitar las PASO. Por favor, ¿cómo alguien puede pensar semejante barrabasada?» expresó el primer mandatario al ser consultado por las opiniones de la oposición macrista sobre el calendario electoral de medio término. De la misma manera completó «Hay que ser muy miserables para decir eso».

El presidente que, hasta la reunión con el Jefe de Gobierno porteño, había tendido puentes con la oposición para sumarlos al cuidado de la población durante la pandemia, claramente ha cambiado de postura ante los violentos ataques de la coalición conservadora “El miércoles leía a un imbécil que me llamaba dictador. ¿Cuál es la dictadura que ejerzo? ¿Cuidar a la gente?”, cuestionó Fernández y continuó “Escucho otros imbéciles que dicen que los contagios son una solución política. ¿Alguien piensa que el que gobierna un país gana con la cantidad de contagiados?». 

Los puentes con la oposición han sido dinamitados por las actitudes antidemocráticas mostradas por Juntos por el Cambio y Fernández parece decidido a no perder más tiempo intentando una salida común a la pandemia “Hay que ser un imbécil profundo para decir esas cosas o una muy mala persona” y completó “Son un montón de dirigentes que dicen esas cosas. Lo dicen públicamente”. Para dejar perfectamente claro en qué vereda se encuentra parado alegó “Cuando la historia se escriba, yo quiero que me pongan del lado de los que cuidaron a los argentinos”. Para responder a los dichos de los opositores sobre el manejo de la pandemia declaró «Después, que digan lo que quieran y que hablen con la brutalidad con la que hablan y mienten como mienten. A mí, a esta altura no me importa».

Fernández volvió a reiterar que lo tiene sin cuidado la contienda electoral de Octubre, «No me importa el resultado de una elección. Me importa que la gente deje de contagiarse y morirse en una pandemia que está en el mundo entero. Hay que ser muy miserable para inducir a la gente a creer esas cosas”.

Alberto Fernández, al poder frenar la vorágine frente a su propio contagio de Coronavirus pudo tomar distancia (dentro de lo que su cargo lo permite) y ver con qué oposición está lidiando. La violencia verbal expresada por sujetos como Bullrich, Cornejo e Iglesias, se suma los llamados a la desobediencia civil del Diputado Sánchez. Fernández no sale del asombro que le produjo una declaración opositora que se opuso a medidas que aún no habían sido dictadas e, incluso, algunos de los gobernadores conservadores impusieron en sus propios distritos “Aún no habían salido y ya se oponían, todo porque las íbamos a dictar nosotros”.

Fernández expresó toda su frustración ante una oposición que jamás estuvo a la altura de las circunstancias «Traté de que estemos de acuerdo todos para que se cumpla. Necesito estar de acuerdo con los gobernadores». Pero la pared extremista levantada por los sectores talibanes de Bullrich, Macri, Cornejo y a la que se suma Larreta, no deja mucho por delante. 

Su balance a un año de la primera cuarentena es tajante “De la cuarentena no me arrepiento, ¿cómo me voy a arrepentir?, creo que salvamos decenas de miles de vida por la cuarentena” y continuó “Menos mal que la hice porque me dejaron un país sin hospitales, teníamos una gobernadora que se jactaba de que no hacían falta hospitales, teníamos un ministerio de Salud que había desaparecido, las vacunas estaban vencidas en la Aduana, y teníamos una Argentina donde el sarampión podía ser enfermedad”. 

Fernández sabe que sus aliados están adentro y no fuera de la coalición de gobierno. Así como Néstor Kirchner hizo suyo el planteo de Aldo Ferrer de “vivir con lo nuestro”, Fernández descubrió que hay que “gobernar con los nuestros”, que la oposición no prestará ninguna ayuda a la reconstrucción del país (que ellos destruyeron) y mucho menos colaborará en nada que puedan ver ligeramente como algo que no puedan capitalizar electoralmente.

Redacción

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