Tras el fallecimiento del genial caricaturista e ilustrador Joaquín Lavado (Quino), un lluvia de merecidos homenajes se desataron en todos los medios de comunicación. Personalidades de todo el mundo lamentaron su muerte pero también celebraron la vida de uno de los mayores generadores de risas y análisis del siglo XX. De acuerdo al pensador brasileño, Emir Sader, “El Che y Mafalda son las dos imágenes latinoamericanas más conocidas del mundo. El presidente Lula Da Silva también presentó sus respetos al dibujante mendocino desde su cuenta de la red social Twitter. El otro gigante de la historieta latinoamericana Maurizio de Souza, creador de Turma da Mônica (Mónica y sus amigos), la tira más popular de Brasil también rindió su sentido homenaje. Aquí, en Argentina, los homenajes fueron desde todos los ámbitos: el más emocionante sea, tal vez, el de su “hijo artístico”, Miguel Repiso (Rep), quien habló del hombre y no del profesional, en un reportaje realizado por Ari Lijalad en El Destape Radio en el que rescató la “otra obra” de Quino, tal vez la más aguda, la mejor dibujada, esa que se puede encontrar en Quinoterapia, Ni arte ni parte, A mi no me grite, Potentes, prepotentes e impotentes  decenas de otros títulos que se pueden encontrar en cualquier librería del mundo.

Dentro de los “homenajes” surgió uno que llamó la atención y fue el del dibujante del Diario La Nación, Nik, quien -en reiteradas oportunidades- a plagiado la obra Quino (al igual que de decenas de dibujantes argentinos y extranjeros) y que desató la furia de los seguidores de Lavado: publicó, una hora después, la misma viñeta que el historietista Bacteria @Eltajalapiz, subiera a sus redes. Este nuevo latrocinio del blondo dibujante, hizo realidad la predicción de Demian Aiello, quien pronosticó lo sucedido, ya en 2014. 

Estas costumbres, reñidas con la moral que -el mismo Quino- llevaba a la práctica y que, le valieron el respeto y la admiración de sus colegas y editores por su trabajo, la dedicación y el respeto a la propiedad intelectual, son cosas que Nik realiza en forma habitual. Basta recordar que, meses atrás, fue expuesto (a nivel mundial) por el ilustrador principal del Semanario The Economist, Luca D´Urbino, al plagiar la idea que fue tapa la semana anterior. Y, si para muestra no alcanza un botón, la caricaturista colombiana, Mojicona, también fue víctima del “copypaste” de Nik, en este caso literalmente le escaneó la imagen y solo recortó la firma y resignificó el trabajo de la talentosa residente de Casilda.

Las redes estallaron con respuestas al tweet “homenaje” con frases como “Che, Salieri de Todos”, “Sos un inmoral sinvergüenza”, “Ahora sí, a trabajar de verdad”, “Siempre vivirá en tus chistes” y le recordaron lo que Quino expresó en su momento de Nik: el “no tenés vergüenza, Pibe” y el reportaje de Mónica Maristain, aparecido en el suplemento Radar de Página 12, que sentenció lo que Quino opinaba de Nik:

¿Qué otros dibujantes son amigos suyos?
–Soy muy amigo de Miguel Rep, que me parece uno de los dibujantes más talentosos de la última generación. Pero diría que en general me llevo bien con todos, menos con Nik, que publica en La Nación y empezó robando muchísimo a Rudy, a Daniel Paz, de Página/12. Nik vino a crear un malestar por primera vez entre los dibujantes argentinos. Nadie lo soporta. Al punto que, si hay una mesa redonda, todos participan con la condición de que él no esté”. 

Los homenajes se hacen en vida, pero Nik no lo entendió. Seguramente, porque estaba facturando con el sudor ajeno. 

Decir algo de Quino es redundante. Su obra queda en nuestras retinas y en las carcajadas hasta el hipo. 

Gracias y vaya a charlar con sus amigos, Caloi y Fontanarrosa, que lo están esperando, Maestro.

Redacción

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