43 años de Marchas
Este Jueves se cumplen 43 años que las Madres de Plaza de Mayo cubrieron su primera Marcha en torno a la Pirámide que recuerda la Revolución que dio camino a la Liberación de la Patria. Esa Primera Marcha marcada por la imposibilidad de quedarse quietas, dado el Estado de Sitio que regía e impedía concentraciones, imponía -a la policía de la Dictadura- la tutela de ese bando militar: ese “Circulen, Circulen” se transformó en movimiento y esos círculos que formaron en torno a la estatua, un símbolo de lucha y resistencia.

Este Jueves se cumplen 43 años que las Madres de Plaza de Mayo cubrieron su primera Marcha en torno a la Pirámide que recuerda la Revolución que dio camino a la Liberación de la Patria. Esa Primera Marcha marcada por la imposibilidad de quedarse quietas, dado el Estado de Sitio que regía e impedía concentraciones, imponía -a la policía de la Dictadura- la tutela de ese bando militar: ese “Circulen, Circulen” se transformó en movimiento y esos círculos que formaron en torno a la estatua, un símbolo de lucha y resistencia.

Esas catorce “locas”, como fueron caricaturizadas por la prensa marrón de la época, perseveraron, se organizaron y se multiplicaron. Transformaron la indiferencia, los insultos, las persecuciones en un estandarte de lucha. Nunca bajaron los brazos, ni siquiera cuando Astiz y su “grupo de tareas” secuestraron y desaparecieron al grupo de familiares de desaparecidos que se reunían en la Iglesia de la Santa Cruz.

El miedo y el horror nunca cedieron al odio o a la revancha, el principio rector de Memoria, Verdad y Justicia siempre guío las acciones de las Madres. Sus marchas de los Jueves a la tarde fueron creciendo en convocatoria, no solo por la cantidad de desaparecidos, sino porque se sumaron familiares, amigos y militantes de varios partidos políticos. Con el retorno a la democracia y después del Juicio a los Jerarcas de la Dictadura, las marchas se vieron revalorizadas.

Los años noventa trajeron indultos y un discurso “pacificador” pero desde las Madres nunca se cedió a dejar de lado la búsqueda de la suerte que corrieron esos hijos y de la consiguiente necesidad que los responsables del genocidio pagaran con cárcel dichos delitos.

Hubo que esperar a 2005 para poder tener el Reconocimiento, por parte del Estado, del Terrorismo de Estado sucedido durante la Dictadura, del Pedido de Perdón por parte del Presidente Kirchner como cabeza del Estado Nacional por el haber callado de sus predecesores en la Primera Magistratura. La Creación de un Espacio de la Memoria en el predio donde se vivió el horror como fue la ESMA y la declaración de las políticas de Derechos Humanos como políticas de Estado, reivindicaron a las Madres dándole el reconocimiento merecido.

Ellas siguieron marchando y dando ejemplo que, la vejez, no es excusa para claudicar en la lucha. Fueron ellas las que guiaron una vez más, la resistencia al macrismo que intentó mover el Día de la Memoria, Instalar el 2×1 para Genocidas condenados por delitos de lesa humanidad, volver a instalar la teoría de los dos demonios y hasta cerrar la Plaza para que no pudieran dar las marchas. Pero nada de eso las paró. Nada las para.

El regreso a la Plaza fue el pasado 10 de Diciembre y todos esperaron el 24 de Marzo para volver a celebrar la vida y la lucha de las madres alrededor de esa Piramide, testigo mudo de más de cuatro década.

Rodrigo Mas

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